¡¡¡Ey!!!! ¿Me pregunto cómo empezar esta crónica?
¡Hace tanto que no escribo unas líneas por aquí! Bien, dejemos que fluyan las
palabras. Hoy jueves, las 17:00 h día en principio propicio para montar, nos
hemos reunido una escuadra: 5 caballeros y 2 damas, acá, en el parque Gasset.
Ni que decir tiene que con ganas, muchas ganas de disfrutar de un agradable
paseo en bicicleta. Llego tarde para variar, qué le voy a hacer, las viejas
costumbres, aunque detestables, cuesta mucho perderlas. Me recibe mi hermano
Karlos, ¡buen infanzón! Que hoy hará las funciones de guía. Salimos del parque,
departiendo amigablemente, sin prisas, disfrutando del ejercicio. El desarrollo
de la ruta lo omito, pues ya el conmilitón Pepote la ha descrito acertadamente
en su crónica. Si bien es cierto que nuestro guía ha tenido a bien introducir
alguna que otra variante – single track del Vicario y entre sierras. Ruta sin
incidentes. Ya en la Atalaya, la escuadra se dividió en tres subsecciones,
subiendo unos por el carreterín (Ángel, Carmen, Monchi,…); Miguel y el que
suscribe por la trialera y Karlos observándolo todo desde el alcor de su
elección. Nos reagrupamos en las antenas, descenso por trialeras. Tras dejar la
Atalaya atrás, nos volvemos a dividir, unos a las cañas “semper fidelis” y
otros a casa. Llegando a C.Real, me encuentro a la fémina Garijo, divina con su
maillot de la quebrantahuesos. Y hasta aquí hemos llegado.
Crónica de Pedro Gallego
El de los puntos suspensibos es Pablo
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